Un diagnóstico crítico sobre el futuro de la Zona Franca de Punta Arenas fue presentado en un estudio desarrollado en el marco de la cooperación técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El informe técnico —preparado para el Gobierno Regional de Magallanes y la Dirección Ejecutiva del BID como parte de la Fase I de la cooperación técnica CH-T1325-P002 (diciembre de 2025)— analiza la viabilidad de transformar el recinto en una Zona Franca de Servicios.

La conclusión principal del estudio resulta tajante al definir el esquema actual: «El modelo comercial vigente se encuentra agotado».

Alta relevancia comercial, pero baja diversificación

El informe aclara que el diagnóstico no implica que la Zona Franca haya perdido su peso económico en la zona. Por el contrario, las ventas de sus usuarios representan de forma sistemática más del 14% del PIB regional, y el número de empresas usuarias creció de 961 en 2018 a 1.244 en 2024.

Sin embargo, se advierte que el modelo no ha evolucionado al ritmo de la economía global y regional, manteniéndose enfocado principalmente en el comercio minorista y mayorista, con una baja diversificación funcional, escasa incorporación de valor agregado y limitaciones para la generación de empleo calificado.

«Magallanes no necesita más bodegas»

Durante el levantamiento de información con actores públicos, privados, científicos, logísticos y energéticos, se concluyó que el esquema vigente mantiene a la Zona Franca desconectada de los sectores dinámicos que lideran la transformación regional. Una mera prórroga mantendría estas limitantes, dificultando el aprovechamiento de oportunidades en innovación, inversión extranjera, transición energética, logística y proyección antártica.

Una de las frases recogidas en las entrevistas sintetiza el núcleo del debate: «Magallanes no necesita más bodegas; necesita servicios. Necesita anticiparse, no reaccionar».

Asimismo, el informe subraya la traba normativa: el DFL N.º 2 de 2001 (que sistematiza la legislación originada en 1977) está estructurado para mercancías físicas. Para dar paso a una verdadera Zona Franca de Servicios se requiere una reforma legal impulsada por el Presidente de la República.

Tendencia internacional y nuevas oportunidades

El estudio contrasta la realidad magallánica con experiencias de Costa Rica, Panamá, Paraguay, Madeira y Uruguay, donde las zonas francas han migrado hacia actividades de servicios de mayor valor agregado. En Costa Rica, por ejemplo, el 66% de las empresas pertenecen al sector servicios, mientras que Uruguay ha potenciado áreas como tecnologías de la información, servicios financieros y consultorías.

Para Magallanes, el informe sugiere diversificar hacia:

  1. Centros de datos y desarrollo de software.
  2. Servicios tecnológicos e ingeniería vinculada al hidrógeno verde.
  3. Logística antártica y servicios portuarios.
  4. Turismo científico, telemedicina e investigación biomédica.

2030: Una ventana estratégica

El hito clave en este escenario es el vencimiento de la actual concesión de administración y explotación de la Zona Franca de Punta Arenas, programado para el año 2030.

El informe del BID identifica esta fecha como una oportunidad estratégica para corregir rigideces contractuales, adecuar la normativa y reorientar el sistema hacia un ecosistema de servicios de alto valor, articulado con el desarrollo antártico, científico, energético y logístico de Magallanes.