El reciente informe de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), encendió las alarmas en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La tasa de desocupación regional se posicionó en un 6,5% durante el trimestre móvil marzo-mayo de 2026. Aunque la cifra sitúa a la zona austral en un escenario visiblemente más favorable que el promedio nacional (donde la cesantía golpea con un crudo 9,4%), una mirada profunda a las series históricas y de informalidad laboral revela fisuras estructurales que invitan a un análisis urgente.
A continuación, desglosamos los factores clave que explican por qué el mercado laboral de Magallanes enfrenta un complejo escenario de transición.
1. El retorno de la presión laboral: Más personas buscando empleo
A primera vista, un incremento del desempleo al 6,5% (lo que se traduce en 6.950 personas desocupadas en la región) sugiere una destrucción de puestos de trabajo. Sin embargo, los datos históricos muestran un fenómeno distinto: la reactivación de la fuerza de trabajo.
Tras el impacto de la pandemia y los años de reajuste (2021-2023), la fuerza de trabajo en Magallanes creció de forma sostenida. En el último año (2025-2026), este indicador aumentó un 2,4%, alcanzando un récord histórico de 106,67 mil personas activas en el mercado.

El problema radica en la velocidad de absorción: mientras la cantidad de personas que salieron a buscar un puesto laboral creció un 2,4%, la creación de empleos en la región (población ocupada) solo aumentó un 2,0% (llegando a 99 mil personas). Esa brecha es la que terminó presionando al alza la tasa de desocupación, elevándola del 6,1% en 2025 al 6,5% actual. Es decir, la economía regional está creando empleos, pero no al ritmo que la población local hoy los necesita.
2. La marea de la informalidad: El verdadero talón de Aquiles
Si el desempleo muestra una luz amarilla, la informalidad laboral enciende una luz roja. Magallanes registra una tasa de informalidad del 22,3%, lo que representa un aumento del 5,4% en el empleo informal en los últimos doce meses.
Aunque el porcentaje magallánico está por debajo del promedio de Chile (27,0%), la tendencia interanual es preocupante. Al mirar la serie histórica, la informalidad en la región viene escalando consistentemente desde el 18,0% registrado en 2023. Hoy, más de 22 mil personas en Magallanes trabajan sin contratos, sin seguridad social y en la total vulnerabilidad económica. El crecimiento del empleo en la región está siendo impulsado, lamentablemente, por puestos de baja calidad.
3. Brecha de género: Las mujeres resisten el peor impacto informal
Al desagregar los datos por sexo, la brecha de género en el territorio austral se vuelve dramática. El comportamiento de la informalidad laboral en los últimos seis años expone un cambio de paradigma preocupante:

Mientras que la informalidad en los hombres de Magallanes anotó un retroceso del -4,0% en el último año (bajando su tasa al 20,4%), en las mujeres el panorama es diametralmente opuesto. La ocupación informal femenina se disparó un impactante 17,9% en solo doce meses, llevando la tasa de informalidad de las mujeres a un inédito 24,8%.
Esto significa que hoy, una de cada cuatro mujeres trabajadoras en Magallanes lo hace en la informalidad. Este fenómeno explica casi por completo el alza del indicador general de la región y demuestra que las magallánicas, al verse presionadas por ingresar al mercado laboral, están viéndose obligadas a aceptar alternativas informales ante la falta de cupos con protección legal y previsional.
Las alertas para el desarrollo regional
Los datos entregados por el INE dejan en evidencia que Magallanes ya no puede conformarse únicamente con mirar el indicador general del desempleo para declararse en "buena salud económica".
El mercado laboral interno está evidenciando síntomas de agotamiento estructural:
Insuficiencia en empleos de calidad: La economía regional generó empleos, pero estos se cargaron hacia el sector informal.
Precarización del trabajo femenino: El explosivo aumento del 17,9% en la informalidad de las mujeres devela fallas en las políticas de inserción laboral con enfoque de género.
El escenario en Magallanes es complejo no solo porque hay más personas sin trabajo, sino porque quienes lo están encontrando lo hacen bajo condiciones de alta precariedad. Reactivar la inversión regional focalizada y generar incentivos para la formalización del empleo —especialmente el femenino— surgen como los desafíos perentorios e ineludibles para las autoridades y el sector privado local en la segunda mitad de este 2026.