España sufrió este miércoles 28 de octubre una de sus mayores tragedias ferroviarias recientes. Dos trenes de alta velocidad chocaron cerca de Urda, en la provincia de Toledo, con un saldo provisional de al menos 68 fallecidos, 53 hospitalizados y 15 heridos graves, según la información difundida por RTVE.

El accidente ocurrió aproximadamente a las 8:54, en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla. Un AVE de Renfe, que transportaba 397 pasajeros, embistió por detrás a un tren de la empresa privada Iryo, detenido sobre la misma vía con 147 pasajeros.

La violencia del impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones. Tres coches del Iryo cayeron por un terraplén, mientras la locomotora del AVE terminó sobre el talud contrario y su primer vagón quedó partido.

¿Qué ocurrió antes del choque?

Las primeras investigaciones indican que una falla en el sistema de señalización LZB obligó a detener varios trenes y pasar al control manual. Posteriormente, se autorizó la reanudación de la circulación, pero el Iryo permaneció inmovilizado.

Una de las hipótesis es que el AVE recibió una autorización incorrecta para avanzar. Sin embargo, todavía no existe una conclusión oficial sobre las responsabilidades.

Renfe comunicó que su prioridad es asistir a las víctimas y sus familias y que se encuentra recabando información para determinar el alcance del accidente.

Desde Urda, el presidente español, Pedro Sánchez, prometió una investigación exhaustiva:

"Vamos a llegar hasta el final y si ha habido negligencias se sabrán, si ha habido fallas en el sistema de seguridad se responderá con contundencia".

El accidente obligó a suspender la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras los equipos de emergencia continuaban las tareas de rescate y recuperación de víctimas.

La investigación deberá establecer por qué un tren recibió autorización para circular cuando otro permanecía detenido en su trayectoria.