Intentar comprender el rumbo del Gobierno actual resulta cada vez más difícil, dada las expectativas y señales contradictorias. Desde una mirada empática, es razonable pensar que toda administración aspira a realizar una gestión positiva y a conducir al país hacia un escenario de mayor tranquilidad, seguridad, optimismo y cohesión social. Ese debiera ser también el anhelo de quienes queremos lo mejor para Chile.
Sin embargo, los acontecimientos parecen avanzar en la dirección contraria. Los representantes del Gobierno recorren distintos medios de comunicación tratando de explicar decisiones que, en ocasiones, ni ellos mismos parecen comprender. Mientras tanto, quienes aún confían en la gestión esperan, semana tras semana, alguna señal favorable en las encuestas. La aprobación del presidente habría descendido al 29%, pese a que su Gobierno se impuso hace diez meses con el 58% de los votos. Esto sugiere una pérdida significativa de confianza entre quienes lo apoyaron.
Además, algunas decisiones resultan difíciles de defender incluso dentro del propio oficialismo. Algunos ministros han reconocido públicamente errores de la administración y, de manera llamativa, figuran entre los mejores evaluados. Esta situación permite suponer que existen tensiones internas, especialmente si algunos de ellos comienzan a proyectarse como posibles candidatos presidenciales para 2030, lo que irremediablemente significará "fuego amigo".
Cuesta imaginar que un gobierno que logró llegar a La Moneda ofreciendo justicia, transparencia y seguridad, hoy se convierta de la noche a la mañana en ejecutor de la rebaja de penas a los abusadores y violadores sexuales de menores de edad. Todo lo que han intentado explicar resulta contradictorio e incomprensible; tanto es así que se produce el descuelgue de varios personeros de la derecha de las explicaciones puesto que estas solo aumentan la propia responsabilidad, más aún si se intenta seguir empatando con la administración anterior.
Los chilenos entienden perfectamente la situación y, producto de ello, cerca del 93% de la ciudadanía no está de acuerdo con lo obrado en materia de indultos, dicho sea de paso; ninguno de los dos últimos gobiernos incurrió en aquello.
El presidente asegura en una de sus últimas intervenciones que el año 2027 será "extraordinario", pero no alcanza a terminar su anuncio cuando organismos oficiales en sus comunicaciones colisionan con sus discursos.
Se generan contradicciones que hacen añicos el relato; además, sigue subiendo la inflación, el costo de la vida y la situación económica de los chilenos se complica enormemente... y como para producir un panorama más desolador, viene este golpe de las Administradoras de Fondo de pensiones y les infringen un daño enorme a los jubilados, y a quienes están por jubilar. con un daño impensado a los cotizantes que se suponían más protegidos. el gobierno intenta poner distancia entre ellos y las AFP, pero todos los chilenos sabemos de qué lado ha estado históricamente la derecha chilena.
En otro ámbito no menos importante, seguiremos insistiendo, en la necesidad urgente de un giro de timón respecto a las relaciones internacionales, no es comprensible tanta declaraciones cada vez más agresivas por temas soberanos que quedan sin reacción y menos respuesta, en lo personal sinceramente espero una reacción que permita ordenar la agenda en Chile y que se encuentre un camino de acercamiento que permita sacar a Chile de la condición precaria en la que se encuentra y podamos de alguna forma de tener un incentivo que nos aliente a conseguir mejores días, para nuestro país.
No resulta lógico que un alcalde de una pequeña comuna sea quién intente enfrentar los agravios externos.
Miguel Sierpe Gallardo, columnista.
