En una reciente exposición técnica a través de una carta, el arquitecto urbanista y Premio Nacional de Urbanismo, Sergio Baeriswyl Rada, abordó la discusión en curso sobre la construcción del nuevo edificio consistorial de Punta Arenas en el predio del ex Hospital Regional. El experto cuestionó los fundamentos presentados para justificar dicha ubicación y advirtió sobre los riesgos urbanísticos y económicos que implicaría para la ciudad.

Baeriswyl analizó los argumentos vertidos a favor del traslado —como la disponibilidad de estacionamientos, la facilitación de trámites para adultos mayores y la reducción en costos de arriendos— señalando que ninguno de ellos es una cualidad inherente a la localización en el ex hospital. Según el especialista, cualquier edificio consistorial moderno que se construya en la comuna debe por ley proveer sus estacionamientos (al menos 167 unidades en este caso), agrupar sus dependencias y reducir gastos de arriendo, independientemente del terreno que se elija.

Ineficiencia operativa y falta de conectividad

En su análisis, el Premio Nacional de Urbanismo planteó interrogantes críticas sobre la conectividad y la logística del transporte público hacia el sector del Barrio Prat desde distintos puntos de Punta Arenas. Advirtió que, al estar separado de los 31 servicios públicos que operan en el centro, obligar a los vecinos a desplazarse entre puntos distantes generará ineficiencia, pérdida de tiempo y mayores costos para las personas. Asimismo, cuestionó la ausencia de un plan claro para mitigar el deterioro del casco histórico, su pérdida de centralidad económica, patrimonial y urbana.

Respecto a la tesis de crear un "nuevo centro" en el Barrio Prat, el arquitecto cuestionó por qué se prioriza ese sector sobre otras áreas con mayor población y necesidades de la ciudad. Citó ejemplos a nivel nacional —como el centro cívico de Bocasur en San Pedro de la Paz o el traslado del Congreso a Valparaíso— para ilustrar cómo el solo traslado de instituciones públicas no garantiza la creación de centralidades urbanas si no existe un ecosistema funcional y diverso que las respalde.

Baeriswyl lamentó que no se escuchen los fundamentos técnicos y advirtió que tomar decisiones de este tipo basadas en criterios políticos puede traer consecuencias de largo plazo que afectarán a la ciudadanía cuando las autoridades actuales ya no estén en sus cargos para asumir la responsabilidad.

Planificación integral y valor patrimonial

El arquitecto enfatizó la necesidad de revisar los modelos de desarrollo urbano implementados en la comuna, señalando que la improvisación en la localización de infraestructuras cívicas de gran escala suele traducirse en un costo permanente para la comunidad. Según su perspectiva, la toma de decisiones sin una planificación integral ni la consideración de la movilidad sustentable corre el riesgo de fracturar aún más el tejido social y comercial de la ciudad, desaprovechando la oportunidad de generar proyectos verdaderamente inclusivos y eficientes en los sectores que más lo requieren.

Por último, hizo un llamado a las autoridades y a los equipos técnicos a abrir el debate a la academia y a especialistas del área antes de consolidar compromisos presupuestarios e institucionales de difícil retorno. El Premio Nacional de Urbanismo concluyó que la verdadera modernización de Punta Arenas no pasa únicamente por construir nuevas estructuras, sino por articular un plan maestro que armonice el crecimiento de los barrios periféricos sin sacrificar la vitalidad, historia y valor patrimonial del casco cívico tradicional.