Estudiar Tecnología e Ingeniería puede abrir las puertas de sectores bien remunerados, pero el beneficio económico no se distribuye igual. Una investigación chilena encontró que cursar estas carreras eleva los ingresos de los hombres respecto de su alternativa académica, mientras entre las mujeres no aparece una mejora equivalente.
El trabajo pertenece a Josefa Aguirre, del Instituto de Economía UC; Juan Matta, de la Universidad Diego Portales, y Ana María Montoya, de la Universidad Adolfo Ibáñez. Analizó a más de 57.000 postulantes que rindieron las pruebas de admisión entre 1999 y 2007.
Para identificar el efecto de la carrera, compararon personas situadas inmediatamente por encima y por debajo de los puntajes de corte. Ese diseño permite observar trayectorias de postulantes con antecedentes similares, cuya admisión terminó inclinándolos hacia áreas distintas. Los registros laborales utilizados llegan hasta 2019: los resultados describen esas cohortes, no los salarios actuales de todos los ingenieros.
Entre los hombres de aproximadamente 29 a 38 años, ingresar a Tecnología e Ingeniería aumentó los ingresos anuales un 8%. La ventaja alcanzó el 26% cuando la alternativa pertenecía a campos de menores remuneraciones. Entre las mujeres, el estudio no encontró retornos positivos comparables, incluso frente a esas opciones.
Eso no significa que las ingenieras ganen, en general, lo mismo que las profesionales de otras disciplinas. La estimación responde a una pregunta específica: cuánto cambia el ingreso al acceder a estas carreras entre postulantes próximos al umbral de admisión.
Las diferencias de empleo y de acceso a empresas mejor remuneradas explican alrededor del 30% de la brecha en los retornos. El resto aparece dentro de entornos laborales similares. Ascensos, negociación salarial y redes profesionales son mecanismos posibles, aunque los autores no identifican de manera concluyente cada barrera.
La maternidad destaca entre los obstáculos. Durante los cinco años posteriores al primer hijo, las mujeres de Tecnología e Ingeniería registran una penalización de ingresos del 27% respecto de los padres. En Negocios alcanza el 18% y en Salud, el 14%, según la síntesis difundida por la UC.
"Para los autores, esto no significa que las mujeres deban dejar de estudiar estas carreras. Pero, según Aguirre, su promoción “no debiera descansar solo en la promesa de mayores ingresos”, señala el área de difusión del instituto en un artículo dedicado a la investigación.
"El foco, plantea, debiera estar en los ambientes de trabajo de los sectores a los que llegan los egresados de TE, como manufactura, construcción, minería e informática. Se trata de entenderlos mejor y hacerlos más inclusivos, en particular en su compatibilidad con la maternidad", sigue.
El contexto nacional refuerza la relevancia del problema: en 2025, las ocupadas recibieron un ingreso mensual promedio de $832.566, frente a $1.062.864 de los hombres, una brecha del 21,7%, según el INE. Son cifras generales, sin ajuste por profesión, jornada o experiencia.
Fuente: Instituto de Economía
Facultad de Economía y Administración UC
