La indignación de la ciudadanía no debiera ser para menos. Tras años de siniestros viales, amargos reclamos y promesas de solución para el tristemente célebre “Cruce de la Muerte” —la peligrosa intersección entre la Ruta 9 Norte y la Avenida Eduardo Frei—, la respuesta de las autoridades roza lo absurdo en términos de urgencia: un plan que tardará casi una década en hacerse realidad.

Aunque el Ministerio de Obras Públicas (MOP) dio por finalizada la etapa de pre inversión y confirmó que la solución técnica será una rotonda a nivel (descartando opciones de semáforos o pasos elevados), el cronograma presentado por la Dirección de Vialidad suena a burla para una comunidad que exige seguridad vial hoy, no mañana.

La paradoja de una "solución urgente" que llegará en 2034

Para un punto crítico que no admite más demoras ni excusas, el MOP ha trazado una hoja de ruta desesperadamente lenta, con un horizonte de 8 años. Las autoridades proyectan que la ansiada rotonda estará completamente terminada y operativa hacia el año 2034.

Recién el próximo año se impulsará la licitación para la ingeniería de detalle. Un proceso que, por sí solo, tardará dos años más de mero desarrollo en papel.

Terminado el diseño, vendrá la burocracia para obtener la Recomendación Favorable del Ministerio de Desarrollo Social.

Solamente tras conseguir los fondos se llamará a licitación para la construcción de la rotonda.

$14 mil millones para una espera eterna

La intervención total requerirá una inversión que supera los $14 mil millones, de los cuales unos $700 millones irán destinados a sistemas de iluminación, pasos peatonales demarcados y la reubicación/protección del monumento a los pueblos aborígenes.

Si bien se valora que el proyecto considere el resguardo del humedal contiguo y mejore el radio de viraje para el transporte pesado, resulta inaceptable que la vida de los conductores siga dependiendo de un cronograma estatal que avanza a ritmo de tortuga.

¿Cuántos accidentes e imprevistos más deberán presenciar las pistas de Punta Arenas mientras el proyecto descansa en la interminable tramitación del aparataje público?

En realidad, qué tan orgullosas se pueden sentir autoridades magallánicas cuando las soluciones a los problemas con extremadamente tardías.