Los recientes sistemas frontales que han afectado a la zona centro y norte de Chile —con cortes de carreteras en arterias clave como la Ruta 5 y daños en zonas agrícolas— han comenzado a generar estragos en la cadena de distribución de alimentos frescos, impulsando un incremento en los precios de frutas y verduras a nivel nacional.

Desde el Ministerio de Agricultura y gremios del sector advirtieron que, si bien no se prevé un desabastecimiento estructural, los problemas logísticos y de conectividad provocarán alzas temporales y fluctuaciones de stock en productos de alto consumo, como tomates, lechugas y otras hortalizas provenientes de zonas productoras del norte chico y la zona central.

"Si las rutas están interrumpidas y no pueden avanzar los camiones con carga, se produce una escasez temporal que presiona los precios al alza en los centros urbanos mientras se normaliza el tránsito", señalaron desde las autoridades del ramo.

El escenario para la Región de Magallanes

A nivel local, el impacto de este fenómeno meteorológico del resto del país tiene un efecto amplificado debido a su particular condición geográfica:

  1. Dependencia de la cadena logística: Al estar la producción hortícola regional prácticamente paralizada durante la temporada invernal, Magallanes depende casi en un 100% del abastecimiento vía terrestre y marítima desde la zona central. Cualquier retraso en los fletes o incremento en los costos de transporte repercute de inmediato en los puntos de venta locales.
  2. Mayor costo por flete: Al sobrecosto propio del traslado de miles de kilómetros, se suman los incrementos en insumos logísticos, lo que podría empujar el precio de hortalizas como tomates, cebollas y cítricos por encima del promedio nacional en verdulerías y supermercados de Punta Arenas y Puerto Natales.
  3. Tiempos de reposición: Comerciantes locales prevén que la llegada de camiones con mercancía fresca pueda sufrir desfases de algunos días mientras se regulariza el tránsito vehicular en las regiones afectadas por el temporal.