El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado recientemente las conclusiones de su Consulta del Artículo IV de 2026 sobre la economía chilena. En este informe, el organismo destaca la resiliencia de Chile, apoyada en precios elevados del cobre, pero lanza advertencias claras sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. La deuda pública bruta del Gobierno Central se mantiene en niveles moderados, alrededor del 41-42% del PIB en 2025-2026, pero el FMI proyecta que podría acercarse o superar el límite prudente del 45% del PIB hacia 2028 si no se implementan esfuerzos fiscales adicionales.
“En el escenario de referencia, que prevé una reducción del déficit estructural del 1,5 % del PIB y medidas acumulativas no especificadas del 1% del PIB hasta 2030, la deuda del Gobierno central superaría el límite prudente en 2028 antes de estabilizarse en torno al 50% del PIB en 2033”, dice el reporte.
Según los datos del informe, el déficit fiscal global para 2026 se estima en aproximadamente 2,5% del PIB. El balance estructural también muestra persistencia de desequilibrios, con proyecciones de -3,1% para ese año. El gobierno del presidente José Antonio Kast ha ajustado sus metas, buscando un déficit estructural de alrededor de 1,5% hacia 2030 y manteniendo la deuda por debajo del 45% del PIB, umbral considerado prudente por la Ley de Responsabilidad Fiscal para preservar la credibilidad y evitar encarecimientos en el financiamiento externo.
El FMI valora positivamente los esfuerzos de consolidación fiscal anunciados, como recortes de gasto y mayor realismo en los supuestos macroeconómicos. Sin embargo, insiste en que las medidas actuales no son suficientes ante crecientes presiones de gasto, incluyendo pensiones (como la Pensión Garantizada Universal), programas sociales y posibles iniciativas del Plan Nacional de Reconstrucción. Sin ajustes adicionales —racionalización del gasto, mayor eficiencia y posibles reformas tributarias neutrales en ingresos—, la deuda superaría el techo en 2028.
La economía chilena creció un 2,5% en 2025, impulsada por la demanda interna no minera, pero el FMI recortó su proyección para 2026 a solo 1,8%, influida por la incertidumbre externa, inflación temporalmente alta por el alza del petróleo y un escenario de menor dinamismo. Para 2027, anticipa una recuperación a 2,6%, apoyada en cobre. La inflación cerraría 2026 en torno a 4,2% antes de converger al 3% meta.
Los directores del FMI enfatizan la necesidad de reconstruir buffers fiscales y externos, priorizar reformas estructurales para elevar el crecimiento potencial (desregulación, productividad e inversión) y mejorar la focalización de gastos sociales sin comprometer la sostenibilidad. Recomiendan consolidar programas fragmentados y secuenciar cuidadosamente iniciativas de gasto para proteger a los vulnerables.