El proyecto de Ley de Presupuesto 2027 presentado por el Ejecutivo trajo consigo una de las definiciones económicas más complejas para el desarrollo territorial: una contracción del 6% en los fondos destinados a las regiones en comparación con el ejercicio anterior. La cifra fue abordada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el marco del desglose del erario fiscal, en el cual precisó además que el gasto público total experimentará un incremento general del 2,7% en relación con la ley previa, focalizando el crecimiento en áreas prioritarias como reactivación económica, obras públicas, salud y seguridad.
Sin embargo, el tijeretazo en la billetera de los Gobiernos Regionales (GORE) marca un giro severo respecto de los ejercicios anteriores y abre una dura negociación legislativa en el Congreso Nacional.
La paradoja del gasto central frente al recorte regional
Mientras el nivel central reasigna recursos bajo la consigna de mayor eficiencia, reconstrucción y combate contra la permisología, las regiones enfrentarán un escenario fiscal significativamente más estrecho:
- Contracción directa: El descenso del 6% en la glosa de inversión regional se traducirá en miles de millones de pesos menos para financiar iniciativas de desarrollo local, infraestructura comunal y fondos concursables (como los FNDR).
- Condicionante a la ejecución: Desde Hacienda argumentaron que se busca desincentivar la baja ejecución presupuestaria. El ministro Quiroz sostuvo que se mantiene un diálogo permanente con los gobernadores regionales, advirtiendo que la estrategia apunta a un esquema dinámico donde "el que ejecute todo y el que logre ejecutar todo, no va a tener recortes".
¿Cómo impacta esta reducción a la Región de Magallanes?
Para una región extrema e insular como Magallanes y de la Antártica Chilena, un ajuste a la baja en el presupuesto de inversión pública acarrea consecuencias estructurales diferenciadas en relación al centro del país:
1. Menor margen para obras de infraestructura estratégica
Magallanes presenta un elevado costo de construcción e instalación por flete, aislamiento geográfico y condiciones climáticas. Un recorte del 6% afecta de forma directa la capacidad del Gobierno Regional para financiar proyectos de conectividad, agua potable rural, pavimentación, electrificación y equipamiento básico en comunas extremas como Cabo de Hornos, Porvenir, Primavera o Puerto Edén.
2. Freno al fomento productivo y empleo local
Frente a una tasa de desocupación regional que ha encendido alertas en la zona austral, el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) opera como un motor dinamizador de la economía local. La disminución de recursos compromete los programas de fomento a la pequeña y mediana empresa, iniciativas turísticas, apoyo al sector silvoagropecuario y transferencias directas a municipios para contratación de mano de obra en obras menores.
3. Presión sobre iniciativas sociales y regionales
Los recortes presupuestarios obligarán al Consejo Regional (CORE) a priorizar de forma drástica la cartera de proyectos, dejando en lista de espera fondos de apoyo al deporte, cultura, medio ambiente y programas de salud de alta complejidad que habitualmente son financiados con recursos regionales ante la demora de las carteras ministeriales centrales.
El escenario político que se abre en el Congreso
La rebaja a los fondos regionales provocó una inmediata reacción de molestia entre los gobernadores regionales y parlamentarios de manera transversal. En las próximas semanas, la Comisión Mixta de Presupuestos se transformará en el escenario clave donde senadores y diputados seguramente buscarán flexibilizar las condiciones de recorte y restituir los fondos de inversión regional, argumentando que no se puede castigar la descentralización fiscal en las zonas más apartadas del país.
