Dos médicos radiólogos y un tecnólogo médico, formados entre ecografías, escáneres y sistemas de imagenología clínica, están a punto de concretar un movimiento comercial que sacudirá el tablero diplomático en Magallanes. Víctor González, Eric León y Pablo Pacheco, socios y controladores de Easter Island Logistics y Naviera Easter Island, alistan para noviembre el primer viaje comercial logístico de un buque mercantil desde Punta Arenas hacia las islas Malvinas (Falkland).

Lo que para los tres profesionales de la salud es la simple expansión de su negocio de carga —tras exitosas operaciones en Rapa Nui y la Antártica—, para la diplomacia trasandina representa una grieta directa al cerco comercial e histórico bloqueo con el que Buenos Aires ha intentado aislar al archipiélago desde la guerra de 1982.

Del Pacífico y la Antártica a la controversia en el Estrecho

La trayectoria de estos empresarios no proviene de las tradicionales familias de armadores ni de gigantes multinacionales. Eric León y Víctor González son médicos especialistas en radiología; Pacheco, tecnólogo médico que administró redes de procesamiento digital de imágenes en la Mutual de Seguridad.

En 2018 crearon Easter Island Logistics para resolver el complejo abastecimiento de Rapa Nui, aplicando un formato flexible de carga consolidada y suelta que les permitió captar más del 50% del mercado de carga en esa isla. Más tarde, la firma se adjudicó por tres años consecutivos la operación marítima de la lancha científica Karpuj, del Instituto Antártico Chileno (INACH), navegando las exigentes aguas de las Shetland del Sur y la península Antártica.

Ahora, la mira de Naviera Easter Island está puesta en el Atlántico Sur. En julio pasado, Víctor González y la plana ejecutiva de la empresa viajaron a Puerto Stanley (Puerto Argentino) para reunirse con autoridades locales y presentar su propuesta comercial, la cual fue difundida por el periódico isleño Penguin News.

Dos días y medio de navegación: la ventaja logística de Magallanes

El atractivo del negocio es estrictamente geográfico y económico para los importadores isleños:

  1. Tiempos reducidos: Actualmente, las islas reciben gran parte de su abastecimiento desde Montevideo, Uruguay. La ruta desde Punta Arenas reduce la distancia casi a la mitad, permitiendo una travesía de solo dos días y medio de navegación y una rotación completa (ida, descarga y retorno) en menos de 10 días.
  2. Carga variada: El proyecto considera el envío de alimentos frescos (frutas, verduras), vinos, repuestos, materiales de construcción y gas licuado.
  3. Impacto económico local: Para Magallanes, la apertura de este canal de abastecimiento es vista con gran interés por el comercio local. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó un poder de compra proyectado de al menos US$ 20 millones anuales para proveedores magallánicos. De hecho, para el 28 de septiembre está agendada la llegada a la capital regional de una delegación comercial de las islas para cerrar los primeros acuerdos.
"No contamos con los fondos para aguantar varios viajes sin el mínimo de carga requerido", reconoció abiertamente González al Penguin News, dejando en claro que el primer zarpe de noviembre depende de consolidar el volumen comercial suficiente en la región.

Fricción diplomática a ambos lados de la frontera

A pesar del evidente beneficio económico local, la iniciativa vuelve a colocar a Punta Arenas en el epicentro de un tablero geopolítico delicado.

La noticia del viaje comercial coincide con un clima de tensión en la relación bilateral con Argentina

Aunque el buque de Naviera Easter Island operará bajo un esquema estrictamente privado entre firmas comerciales, analistas en materia de defensa —como el excomandante en jefe de la Armada chilena, Julio Leiva— ya anticipan que el inicio de esta ruta regular reactivará los reclamos y presiones diplomáticas desde Buenos Aires.

En Magallanes, mientras algunos sectores productivos observan con expectativa la oportunidad de negocios y la reactivación del rol logístico de Punta Arenas en el Atlántico Sur, el ámbito político y diplomático mira de cerca cómo la iniciativa privada de tres médicos chilenos está a punto de redefinir las complejas aguas de la vecindad trasandina.