La trayectoria de Rodrigo Sepúlveda Tagle en la Región de Magallanes ofrece el retrato de una gestión pública marcada por la marejada continua. Entre noviembre de 2019 y marzo de 2022, el profesional ocupó dos de las reparticiones más complejas y expuestas de la administración del Estado en la zona: la Secretaría Regional Ministerial de Educación y la Dirección Regional del Servicio "Mejor Niñez". Ambos pasos dejaron una huella caracterizada por el choque frontal con los gremios, presentaciones judiciales y acusaciones cruzadas de maltrato e intencionalidad política.
La era Secreduc: Pandemia, reclamos y denuncias internas
Sepúlveda asumió la Secreduc magallánica en los días convulsos de noviembre de 2019, tras el Estallido Social, convirtiéndose en el tercer titular del ramo en la región durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. Lo que prometía ser una etapa de ordenamiento administrativo derivó rápidamente en un periodo de alta fricción, y una gestión marcada por un tinte político.
A la gestión del impacto de la pandemia de COVID-19 en el sistema escolar —que incluyó tirantes negociaciones con sostenedores municipales por el financiamiento de corporaciones como la Cormupa— se sumaron crecientes tensiones con el Colegio de Profesores, asistentes de la educación y agrupaciones de apoderados en torno al retorno presencial a las aulas.
Sin embargo, el conflicto más severo se incubó al interior de las propias dependencias del ministerio. En junio de 2021, los directorios provinciales de la Asociación de Funcionarios del Ministerio de Educación formalizaron un requerimiento ante la Subsecretaría de la cartera. En la misiva, los trabajadores exigían abrir un sumario e investigar formalmente a Sepúlveda tras una serie de denuncias por maltrato laboral presentadas por funcionarias de la repartición. La relación interna quedó fracturada hasta el término de su periodo al mando de la secretaría ministerial en febrero de 2022.
Un mes en "Mejor Niñez" y una salida en tribunales
Pocos días después de dejar la Seremi, el 14 de febrero de 2022, Sepúlveda fue nombrado director regional del recién creado Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez). La designación, efectuada en las postrimerías de la administración saliente, encendió las alarmas en el sector: las asociaciones de funcionarios de la infancia se declararon de inmediato en "estado de alerta", esgrimiendo precisamente los antecedentes de reclamos por maltrato laboral que el profesional arrastraba desde la Secreduc.
La estadía en el cargo duró un suspiro. En marzo de 2022, con la llegada de las nuevas autoridades gubernamentales, Sepúlveda fue desvinculado del servicio.
La salida no fue silenciosa. El exseremi recurrió al Juzgado de Letras del Trabajo de Punta Arenas demandando a la institución por tutela laboral por vulneración de derechos fundamentales y despido injustificado, exigiendo una indemnización superior a los $300 millones de pesos. En su presentación, Sepúlveda argumentó que su remoción se concretó mientras hacía uso de una licencia médica —vulnerando su fuero— y acusó ser víctima de un "acoso laboral y persecución política" para forzar su renuncia desde el primer día de la nueva administración. Por su parte, la defensa del organismo estatal defendió la legalidad del acto amparándose en la naturaleza de libre designación del cargo.
El fantasma del retorno
Pese al turbulento historial, el nombre de Sepúlveda no desapareció del mapa educacional regional. Tras su paso por la administración central, desempeñó funciones como asesor territorial en los procesos previos a la instalación del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Magallanes, la entidad llamada a administrar la educación de las comunas magallánicas en reemplazo de los municipios.
En un contexto donde la instalación del SLEP Magallanes se mantiene bajo estrecho escrutinio público por sus desafíos financieros y administrativos, su mala imagen pública y hechos que han provocado la desconfianza general de la comunidad, la información que vincula a Sepúlveda con su arribo como director suplente de la administración de la educación pública local reactiva un debate latente en la zona. Porque en un sistema que requiere estabilidad, legitimidad y cohesión con las comunidades escolares, revivir episodios de alta conflictividad institucional aparece como un paso arriesgado que promete mantener encendida la controversia política y mediática en la región.
