El proceso de licitación para la conservación mayor de la pista del aeródromo Teniente Julio Gallardo de Puerto Natales dio un paso clave tras la apertura de las propuestas económicas, según informó el Ministerio de Obras Públicas (MOP).
Tras la apertura realizada el miércoles 23 de septiembre, las compañías Constructora Vilicic y Pavimentos Quilín ingresaron sus antecedentes, ajustándose al presupuesto oficial de $7.200 millones.
La iniciativa busca reparar el pavimento para asegurar una vida útil de 10 años. Los trabajos se ejecutarán por turnos coordinados con la DGAC, aerolíneas y autoridades locales, esquema diseñado para no interrumpir los vuelos comerciales de fin de semana durante la temporada alta en la provincia de Última Esperanza.
Tras la revisión de los antecedentes, el MOP avanzará con las tramitaciones ante la Contraloría General de la República para la toma de razón. El Seremi de Obras Públicas, Alejandro Marusic, detalló que se proyecta adjudicar en noviembre, instalar faenas en diciembre e iniciar las obras en pista en enero de 2027.
La intervención resulta fundamental para el desarrollo socioeconómico de la zona, considerando el alto flujo de pasajeros que transita anualmente por la provincia con destino a atractivos naturales de relevancia internacional como el Parque Nacional Torres del Paine. Al extender la vida útil de la pista por una década, las autoridades buscan consolidar la infraestructura aeroportuaria frente al constante crecimiento del turismo y las operaciones aéreas en la Patagonia magallánica.
En ese sentido, el plan operacional coordinado permitirá mitigar las externalidades negativas que habitualmente generan las grandes obras viales o de edificación pública. La modalidad por turnos, según el gobierno, garantizará que los estándares de seguridad aeroportuaria se mantengan al máximo nivel exigido por la normativa aeronáutica, permitiendo que el aeródromo continúe recibiendo los vuelos de itinerario en los periodos de mayor demanda turística sin afectar el desarrollo productivo local. En todo caso, la preocupación del bloque productivo de Última Esperanza sigue a tope, y la incertidumbre de cómo será la temporada turística en medio de los arreglos sigue siendo una incógnita.
