La imágenes que nos entregan las cámaras de vigilancia de Buenos Aires ya son un meme. Facundo Moyano, hijo del más poderoso gremialista de la Argentina, Hugo Moyano, persigue vestido de negro a la joven y semidesnuda Candela Arizaga por la avenida del Libertador, la más cara y coqueta de la ciudad.
La chica corre a una velocidad digna de un atleta mientras Moyano intenta alcanzarla sin lograrlo.
El hijo de Hugo aparece hoy en la información pública como Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) y entre 2011 y 2021 fue diputado nacional. Es un admirador del boxeo y alguna vez posteó contra el flagelo de las drogas en su cuenta de X.
Cuando la policía llegó se negó a hacerse el test de drogas voluntario. Ironías de la historia.
Alguien se despachó en la red social con una idea sobre la realidad que le toca a Moyano hijo versus la de los trabajadores porteños: a la misma hora en que él perseguía a una damisela en problemas y a pura piel por las calles de Buenos Aires, otros —empleados, cuentapropistas de toda gama— se levantaban para tomar dos colectivos y un tren y al fin llegar a su changa.
El comentario tiene su sustento: después de todo, Moyano hijo, como Moyano padre, es un representante de los trabajadores en su condición de cabeza de gremio.
En la Argentina conviene usar la imaginación porque con los datos, a veces surrealistas, no alcanzan para comprender la escena de los hechos. ¿Qué situación llevó a esta joven de 23 años a correr como una gacela por la calle mientras su hasta ese momento compañero de la noche la intentaba alcanzar antes de que todo pasara a mayores? Drogas, una discusión sin importancia, algún grito, alguna diferencia filosófica entre ambos… más o menos esto es lo que trascendió.
Moyano fue detenido y luego liberado bajo la imputación de haber privado de su libertad y ocasionado lesiones leves a la persona de Arizaga, en un contexto de violencia de género. Quedó con restricción de acercamiento. Ella, digamos, le bajó el precio al conflicto.
Cada cual tiene derecho a vivir su vida como puede y quiere, pero Moyano hijo, al menos en la teoría, es un modelo a seguir por la clase trabajadora: es un referente de una organización. Y, bien analizado, quizás lo sea. Quizás más de un trabajador sueñe con llevar la existencia que le pertenece al hijo de Hugo. Así de glamorosa, así de alocada.
La extraordinaria secuencia hace reflexionar sobre que nada cambia demasiado en la Argentina, que las verdaderas fuerzas que la gobiernan continúan su traqueteo a lo largo de la historia, como un tren poderoso e imparable.
El presidente Javier Milei podrá perder las cuerdas vocales acusando de taladrar el piso a enemigos en la política, el mundo empresarial y el periodismo, pero en los pliegues de la sociedad argentina hay cosas que no cambian, que se mueven apenas un poquito, como los barcos cargueros que unen continentes.
El país aguarda por las mayores inversiones mineras de su historia bajo la esperanza de que no solo le entreguen dólares a sus siempre complicadas reservas en divisas, sino que además generen derrames en la sociedad. Chile sabe bastante de minería y, como tal, entiende que el derrame social nunca llega del todo y que el beneficio se traduce en el acceso periódico a dólares y, como consecuencia, a la garantía crediticia internacional.
Se espera que este año la Argentina exporte litio, oro y plata por más de USD 9.000 millones. Es más, las proyecciones indican que el país se acercará o superará en 2026 la barrera de los USD 100.000 millones en exportaciones totales.
Se sumará así al club que componen: Perú, que proyecta exportar en el mismo periodo por alrededor de USD 118.000 millones, y a Chile, que también superará la marca de los USD 100.000 millones, como ya hizo en 2025.
Nada mal, aunque a la Argentina todavía le falta diversificar su matriz exportadora, simplificar el sistema de creación de microempresas, apurar tratados comerciales internacionales y otros tantos asuntos pendientes.
Entretanto, los hijos del poder persiguen novias en fuga. Y uno no puede afirmar si algo está mejorando o si el viejo guion de este país persiste y todo es una ilusión.
