A través de un comunicado oficial emitido por la Subsecretaría de Redes Asistenciales, el Gobierno confirmó la solicitud de renuncia de la directora del Servicio de Salud Magallanes, Verónica Yáñez, apelando a una pérdida de confianza de la autoridad central.

Yáñez, quien asumió la conducción del organismo en febrero de 2023 mediante el sistema de Alta Dirección Pública (ADP), había sido ratificada recientemente en su cargo el pasado 7 de marzo. Sin embargo, su gestión venía acumulando complejas fricciones políticas y administrativas en la región.

Las razones tras la salida

La decisión ministerial se enmarca en un escenario marcado por dos grandes focos de conflicto:

1. Tensión institucional por el Convenio de Salud: Desde mediados de 2025, la exdirectora enfrentaba severos cuestionamientos por el estancamiento de las negociaciones del convenio de programación entre el Ministerio de Salud (Minsal) y el Gobierno Regional de Magallanes. La pugna con el gobernador regional, Jorge Flies —quien dirigió la misma repartición por más de diez años—, evidenció serias trabas en la concreción de proyectos. Si bien se había aprobado una reformulación que comprometía una inversión superior a los $319 mil millones en cinco años, el plan no fue firmado por la administración saliente y su continuidad quedó supeditada a revisiones presupuestarias que llevan semanas sin resolver.

2. Fallas en la licitación del Cecof de Río Seco: En los últimos días, Yáñez sumó presión a su gestión producto del retraso en la licitación para la construcción del nuevo Centro Comunitario de Salud Familiar (Cecof) de Río Seco. La licitación debió frenarse tras detectarse que se omitieron en las bases antecedentes técnicos críticos que ya constaban en informes elaborados en 2020.

La salida de Verónica Yáñez abre una etapa de transición en la gestión asistencial de la Región de Magallanes, a la espera de que el Ministerio de Salud defina a la jefatura interina y los pasos a seguir para el nombramiento de su sucesor definitivo.