Un informe elaborado por las consultoras internacionales Salience Consulting y Pioneer Consulting —con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF)— concluyó que el proyecto de instalación de un cable submarino de fibra óptica hacia la Antártica es viable técnicamente, pero recomendó no autorizar su construcción inmediata hasta que se cumplan cinco condiciones clave.

1. Viable "en principio", pero condicionado

El documento, que consta de 900 páginas de análisis técnico, legal, financiero y geopolítico (sintetizadas en un resumen ejecutivo de 65 páginas enviado a la Subsecretaría de Telecomunicaciones), concluye que no existen barreras técnicas absolutas. Sin embargo, propone una estrategia de desarrollo condicionada y por etapas.

Para avanzar hacia la ejecución, el estudio plantea que Chile debe cumplir primero con:

  1. Ruta jurídica y ambiental: Compatibilizar la legislación ambiental chilena con el Protocolo de Madrid del Tratado Antártico.
  2. Demanda garantizada: Asegurar la participación formal de "usuarios ancla" (bases científicas e instituciones).
  3. Estructura financiera y gobernanza: Establecer un modelo de financiamiento sólido y un esquema de gobernanza neutral e internacionalmente aceptado.
  4. Estrategia operativa: Diseñar un plan de implementación realista.

2. Trazado, costos y capacidades

La propuesta recomendada conectarías a Punta Arenas y Puerto Williams con nueve bases antárticas (tres chilenas y seis de EE.UU., Reino Unido, Argentina y Brasil).

  1. Inversión requerida: Estimada en US$621 millones (desplegados a razón de entre US$88 y US$90 millones anuales entre 2027 y 2033).
  2. Impacto económico: Proyecta un Valor Actual Neto (VAN) positivo de unos US$943 millones hacia 2058.
  3. Capacidad: Proporcionaría entre 15 y 30 Tbit/s por cada punto de conexión, superando con creces la demanda prevista. Además, permitiría incorporar sensores científicos (tecnología SMART) para monitorear sismos y temperatura oceánica en tiempo real.

3. Satélites vs. Fibra Óptica

Respecto a la alternativa de redes de satélites de órbita baja (como Starlink), el informe señala que, si bien continuarán siendo una herramienta complementaria, no tienen la capacidad de satisfacer de forma sostenida los requerimientos masivos de datos e investigación en el continente blanco.

4. Sensibilidades ambientales y geopolíticas

Entre los aspectos críticos expuestos por el estudio figuran:

  1. Complejidad ambiental: El cruce por áreas sensibles del Parque Marino Diego Ramírez-Paso Drake y Áreas Antárticas de Gestión Especial (bahía Almirantazgo e isla Anvers) exige estrictas medidas de mitigación y autorizaciones bajo doble normativa.
  2. Proveedor de tecnología: La Subtel envió en 2025 solicitudes de información a seis firmas globales, entre las que figuran empresas de EE.UU., Japón, Francia, Reino Unido y las chinas FibreHome y HMN Technologies (esta última vinculada previamente a proyectos de conectividad envueltos en tensiones geopolíticas entre EE.UU. y Chile). Por ello, el informe recalca la necesidad de garantizar una gobernanza bajo el principio de "neutralidad por diseño".

Próximos pasos

El documento ya se encuentra en la Cancillería. Durante septiembre de 2026 será entregado al Gobierno Regional de Magallanes, al Instituto Antártico Chileno (INACH) y a las Fuerzas Armadas para recibir observaciones. Se prevé que en noviembre sea presentado ante el Consejo de Política Antártica para la evaluación de una eventual decisión de Estado. De concretarse, la ejecución total del proyecto tomaría cerca de ocho años.