Una fuerte e incomprensible controversia volvió a encender las alarmas en el sector productivo de Magallanes. La decisión del Gobierno central, a través del Ministerio de Obras Públicas (MOP), de programar las obras de conservación y mejoramiento del Aeródromo Teniente Julio Gallardo de Puerto Natales en plena temporada alta, genera desconcierto e indignación en la Provincia de Última Esperanza. Resulta del todo incomprensible que las autoridades locales —encabezadas por la delegada presidencial regional, el delegado provincial y los propios seremis de las carteras afines— no hayan puesto a tiempo en antecedentes a sus superiores en Santiago sobre la realidad territorial, la dinámica turística y la matriz productiva de Natales. Cuesta entender la pasividad de los representantes regionales ante la amenaza de cerrar hasta cinco veces a la semana el terminal aéreo, principal puerta de entrada del turismo internacional hacia Puerto Natales y el Parque Nacional Torres del Paine, además de pilar estratégico para el desarrollo de los diversos sectores productivos de la zona.
Hasta la fecha no existe una bajada de información ni comunicación oficial clara hacia la ciudadanía. El tema solo ha sido transparentado de manera informal y a través de los medios de comunicación por el propio seremi de Economía, Francisco Birke, dejando al descubierto una preocupante desconexión gubernamental que hoy pone en jaque la economía de la provincia.
Un frente unido exige frenar el impacto económico
La molestia del territorio no radica en la ejecución de las obras en sí —las cuales son valoradas para garantizar la seguridad operacional de la pista—, sino en el momento elegido y la naturaleza inconsulta de la medida.
Ante este complejo escenario, un bloque transversal compuesto por 15 organizaciones gremiales y productivas de Última Esperanza envió un oficio formal al ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, exigiendo una reunión de emergencia en Puerto Natales y la instalación de una mesa de trabajo público-privada para reevaluar de forma urgente el calendario de los trabajos.
Entre las organizaciones firmantes destacan la Cámara de Turismo de Última Esperanza (CATUE), Austro Chile A.G., la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos de Torres del Paine (HYST), la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, la Confederación del Comercio Detallista, agrupaciones de camioneros, artesanos, armadores y la Cooperativa Agrícola Campos de Hielo, entre otras.
"No se entienden las decisiones centralistas"
“Nuestro planteamiento no busca detener las obras. Valoramos la inversión pública y entendemos plenamente la importancia de contar con un aeródromo seguro... Lo que solicitamos es que se puedan analizar todas las alternativas disponibles, incorporando la realidad de un territorio extremo donde la conectividad aérea es fundamental”, señaló Adriana Aguilar Lagos, vocera del Bloque Productivo de Última Esperanza.
Aguilar enfatizó que golpear la conectividad aérea en los meses de mayor flujo no solo afecta al turismo internacional, sino que impacta en cadena a familias, trabajadores, emprendimientos y al traslado cotidiano de residentes, profesionales y proveedores que dependen de esta infraestructura vital.
Las exigencias del territorio al Ministerio de Obras Públicas
Los gremios solicitaron formalmente abrir un espacio de diálogo técnico en terreno para evaluar los siguientes puntos:
- Reprogramación de las obras: Adecuar el calendario de trabajo fuera del periodo pico de demanda turística y productiva.
- Alternativas técnicas: Evaluar métodos constructivos que no impliquen el cierre o la restricción prolongada de los vuelos comerciales.
- Evaluación de impacto socioeconómico: Sopesar el costo de la obra versus las pérdidas millonarias que provocará en el empleo, el comercio y el turismo de la provincia.
- Planes de mitigación: Diseñar planes de contingencia en conjunto con aerolíneas, gremios y la comunidad.
La pelota queda ahora en la cancha de las autoridades nacionales, mientras los actores productivos de Natales esperan que el sentido común prime por sobre el centralismo y la inacción de las autoridades locales.