El Gobierno anunció la preparación de una serie de modificaciones reglamentarias para la Ley Karin, con el objetivo de corregir fallas en su aplicación y agilizar la tramitación de las denuncias por acoso, maltrato y violencia en el entorno laboral.

De acuerdo con el Ministerio del Trabajo, el sistema actual enfrenta una severa sobrecarga de casos que supera la capacidad de respuesta de la Dirección del Trabajo (DT), lo que genera retrasos significativos en las investigaciones.

Mientras la legislación establece un plazo máximo de 30 días para resolver estos procesos, en la práctica las indagaciones se están extendiendo entre seis y ocho meses.

El ministro del Trabajo, Tomás Rau, señaló que la normativa "no se está implementando de forma correcta" y remarcó la necesidad de realizar ajustes en el reglamento para optimizar la gestión institucional y asegurar el cumplimiento de la ley.

Cifras clave del colapso institucional

Según datos reportados por la Dirección del Trabajo, desde la entrada en vigencia de la legislación en agosto de 2024 hasta diciembre de 2025:

  1. Se han acumulado más de 66.000 solicitudes e ingresos asociados a la Ley Karin.
  2. Un 44% del total de las denuncias fueron declaradas inadmisibles o resultaron rechazadas.
  3. La DT no contó con un aumento de personal proporcional al flujo masivo de casos recibidos, lo que derivó en la acumulación de causas pendientes.

Filtros de admisibilidad e impacto en las empresas

Entre las prioridades del nuevo reglamento planteado por el Ejecutivo destaca el fortalecimiento de los estándares de admisibilidad para filtrar de forma temprana las presentaciones que no cumplan con los requisitos legales mínimos.

Desde el gremio empresarial, la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, valoró la revisión del proceso y sostuvo que existen denuncias legítimas que conviven con presentaciones temerarias que carecen de un filtro inicial adecuado.

Por su parte, expertos laboralistas advierten que la dilatación excesiva en la resolución de los procesos afecta directamente la convivencia en las organizaciones, la productividad, la retención de talento y el clima de trabajo, al mantener a las partes involucradas bajo medidas precautorias durante periodos prolongados.