El balance del histórico doble terremoto que golpeó la costa norte de Venezuela se vuelve más dramático con el paso de las horas. Los últimos reportes oficiales confirman que la cifra de víctimas fatales aumentó a 188 personas, mientras los equipos de emergencia continúan desplegados en las zonas más afectadas removiendo escombros y buscando sobrevivientes.
El fenómeno —caracterizado por dos sismos casi simultáneos de magnitudes 7,2 y 7,5 que remecieron la activa falla de Boconó— ha provocado una emergencia humanitaria y de infraestructura sin precedentes recientes en ese país.
El último balance de la catástrofe
Las autoridades de protección civil y los servicios de salud unificados entregaron las cifras oficiales que dimensionan el impacto de la tragedia:
- Víctimas fatales: 188 muertos confirmados hasta el momento.
- Personas lesionadas: Se registran 1.520 heridos con diversos niveles de gravedad, lo que mantiene colapsada la red asistencial y hospitalaria de las localidades afectadas.
- Destrucción material: Un total de 346 edificios e infraestructura habitacional quedaron completamente destruidos, dejando a cientos de familias en la calle.
El despliegue de la emergencia
Los operativos de rescate se concentran en las zonas donde colapsaron las estructuras mayores. Voluntarios, bomberos y personal militar trabajan a contrarreloj debido a que aún se reportan personas desaparecidas bajo las toneladas de concreto que cedieron ante la inusual liberación de energía (dos terremotos con solo 39 segundos de diferencia).
Los hospitales de campaña y los centros de acopio comienzan a instalarse en las canchas y zonas abiertas para atender a los más de mil quinientos heridos y canalizar la ayuda internacional que ya empieza a coordinarse desde distintos bloques de la región.
Monitoreo internacional
Cabe recordar que este desastre en el Caribe coincidió de manera temporal con sismos en Japón, California y Chile, un escenario que despertó alarmas globales pero que la comunidad científica ya catalogó como una "casualidad sísmica", descartando un efecto dominó y ratificando que la crisis en Venezuela responde estrictamente a la alta tensión acumulada entre las placas del Caribe y Sudamérica.