Compromiso por participación sustantiva; Por un Chile más democrático y descentralizado [Columna de Nikos Ortega]

4 de octubre de 2021

Desde los inicios de la República durante el siglo XIX se han sucedido varios conflictos entre las élites del centro del país con otras, ubicadas en las antiguas provincias o actuales regiones. Incluso, llegando en algunos casos a enfrentamientos armados en donde siempre triunfó la élite de Santiago.

La estructura del poder político, social y empresarial siempre ha estado altamente concentrada en la capital. Esta situación no fue transformada durante el siglo siguiente, lo que ha repercutido también en una dimensión cultural y simbólica.

El diseño de la Constitución impulsada por Diego Portales se ha mantenido en esencia, fortaleciéndose con la creada durante la dictadura cívico militar y promulgada de manera fraudulenta en 1980. Aquel texto que fue ad hoc a la instauración del modelo neoliberal basado en materias primas sin valor agregado, con una alta devastación asociada de la naturaleza y los territorios.

En el período dictatorial se generó una reforma político-administrativa en donde se crearon 13 regiones. Si bien se utilizó parte de lo trabajado por organismos del Estado durante los gobiernos anteriores, la regionalización del país tuvo un acento marcado en el modelo primario exportador y en una cierta lógica militar de control territorial.

Desde 1990 en adelante, se realizaron algunas reformas que estaban orientadas a recuperar el régimen democrático vigente en el nivel municipal antes del Golpe de Estado y a modificar el régimen regional creado en dictadura.

¿Y dónde se contempla la participación de las personas, de las comunidades, de los territorios? Lamentablemente hay pocos avances. En este relevante tema, hubo asuntos que fueron objeto de reformas, donde es posible mencionar la elección de autoridades a nivel comunal, la creación de plebiscitos comunales y de los Consejos Económico y Social Comunales (COSOC).

En 2011 se promulgó la Ley de Participación Ciudadana y la elección democrática de los Consejeros Regionales (CORE). Sin embargo, debieron pasar muchos años para que recién en ¡2021! exista la figura, por vez primera, de los Gobernadores Regionales, aunque sin tantas facultades y con la presencia de los Delegados Regionales y Provinciales Presidenciales. El único país de la región que no elegía a sus autoridades subnacionales. Una rareza.

En esa línea, en comparación con América Latina, Chile no cuenta con un desarrollo institucional para la participación, donde caben elementos tales como la iniciativa legal desde la sociedad civil, referendos revocatorios o presupuestos participativos con alta incidencia. Las instancias de participación ciudadana nunca son vinculantes ni incidentes y que, muchas veces, son percibidas por las propias personas y organizaciones comunitarias o territoriales como una pantomima.

En el fondo, existe una disputa histórica a todo nivel entre quienes están por un modelo cooptador-discrecional versus modelo democrático-descentralizador. Desde luego, aún no sabemos el resultado de lo que resolverá la Convención Constitucional respecto a la descentralización del país, la organización y/o régimen de gobierno, etc. Sin embargo, parece ser que quienes están por el segundo modelo están hoy, por primera vez, con mejor representación en una instancia decisiva.

Desde mi rol como Diputado de la República por el Distrito 28, estaré plenamente dispuesto a colaborar y legislar para facilitar e impulsar todo lo necesario para que este nuevo Chile, verdaderamente democrático y verdaderamente descentralizado pueda surgir con fuerza y esperanza.

El hecho de que sea desde la capital del país en donde se toman casi todas las decisiones que afectan a una región alejada, que tiene condiciones y características particulares, ya no da para más. Esto es particularmente notorio respecto a nuestra región de Magallanes.

Sabemos que perfectamente podemos pensar la región desde la región. Pensar las comunas desde las comunas. Y para que la participación sea sustantiva y no solamente instrumental, debemos tener legislación que permita transitar desde el “tener parte” en las decisiones, al “tomar y ser parte” en las decisiones.

Escrito por: Nikos Ortega, candidato a diputado Apruebo Dignidad